¿LOS HEREDEROS NO LOGRAN MANTENER A FLOTE LA EMPRESA?

Con frecuencia escucho gente decir que los herederos de las empresas familiares ya tienen la vida resuelta. Las estadísticas dicen lo contrario. Los herederos no la tienen fácil. Las VACAS SAGRADAS son una de las principales razones por las que gran parte de las EMPRESAS FAMILIARES no pasan de la segunda generación.

Este es el patrón que se presenta frecuentemente en mi trabajo atendiendo a líderes:

El hijo o hija, el que heredará la empresa, esa segunda generación que se encarará de lograr la continuidad del negocio, se fue a estudiar a la mejor universidad que pudo y se preparó al máximo para lograr que la empresa de su familia no sólo siga operando en este mundo tan competitivo, sino que se modernice, actualice y se destaque en el mercado. Aprendió las últimas tendencias mundiales y regresó con muchas ganas de innovar para sobrevivir, revivir y relucir. Antes de eso, se fue a trabajar un tiempo a alguna multinacional para probar sus primeros errores con el dinero de otros y no con el de su empresa.

Cuando es hora de que el padre se retire y le ceda su lugar a su hijo empiezan los problemas: EL HIJO SE TOPA EN EL PASILLO CON UNA VACA SAGRADA, esas personas empleadas de su padre, que forjaron la empresa junto con él. Esos brazos derechos que se ganaron la confianza, agradecimiento y lealtad eterna del padre, que en algún momento fueron buenos y contribuyeron a sacar adelante el negocio. Esos que para el padre valen más que el hijo y que son INTOCABLES. Esos que se quedaron viviendo en la gloria de mejores tiempos, que no tienen ganas de actualizarse y que sus necesidades personales están por encima de las necesidades de la empresa. Esos que NO aceptan ni aceptarán jamás que ya es hora de retirarse también y que se aferran a su ego. Tampoco aceptan que los logros que algún día tuvieron fueron construidos por un equipo y no sólo por ellos, sólo que ellos se quedaron con todo el crédito a punta de manipulación.

El hijo desea traer talento nuevo al equipo. Normalmente valora el verdadero talento que ya lleva muchos años con la empresa (estos NO son vacas sagradas, sino verdaderos talentos) y quiere combinarlo con gente de afuera que traiga procesos modernos, aportes y tendencias que actualicen el negocio, sólo que la vaca sagrada no se lo permite. Esa vaquita, con la mejor de las actitudes pasivo-agresivas dice que va a colaborar y hace de todo para que las cosas NO sucedan. Esa vaquita cuenta con la venia del padre para hacer Y NO HACER lo que se le antoje y se le venga en gana a costa de los demás empleados, de las finanzas, de los resultados, de los clientes y de la imagen de la empresa. Todo porque el padre siente un eterno agradecimiento hacia esa persona (aunque algunas veces también siente temor, porque esa vaquita maneja mucha información comprometedora, porque en muchos casos también le ayudó al padre a hacer cosas no muy legales que se diga, como evadir impuestos, adulterar estados financieros para créditos bancarios, etc) Esa vaquita sabe qué palabras decirle al padre para manipularlo y mantenerlo de su lado. Lo hace con perseverancia e insistencia.

Ante semejante sabotaje de la vaquita, llega el momento en que los números empiezan a ir mal. La capacidad del hijo empieza a ser cuestionada por el padre y por todos los ojos que está puestos en su desempeño. La vaquita muy alegre utiliza esos resultados para seguir manipulando al padre.

El hijo no se atreve a cuestionar las lealtades de su padre. Al fin y al cabo, fue él quien fundó la empresa y hará lo que le dé la gana con ella. Algo de razón debe tener. El padre y la vaquita se siguen divirtiendo juntos y cuestionando las capacidades del hijo.

Luego empiezan a gastar millones en asesores que les lleguen a decir lo que todos ya saben y nadie se atreve a cuestionar: la danza entre el padre y su vaca sagrada.

El hijo opta por ceder a semejante modelo porque no quiere perder la relación con su padre y la empresa termina por desaparecer o ser tragada por una gran marca mundial, aunque la relación familiar se salvó.

¿recuerdan qué fue lo primero que hizo Steve Jobs cuando regresó a su empresa? Despedir a todas las vacas sagradas. Sólo que él no perdería la relación con su padre al tomar esas decisiones.

Las empresas familiares a las que, dentro de mi experiencia he visto sobrevivir a la primera generación, son de dos tipos: o tienen un padre que no es codependiente de su vaquita, o tienen un hijo que hizo su propia empresa y terminó comprando la del padre.

Esta no es toda la verdad, es sólo una parte de la verdad, hay otras verdades. Yo sólo expongo la que con más frecuencia miro a diario en mis clientes. Espero que este artículo te ayude en tu toma de decisiones. Sea cual sea.

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